Tesoros eremíticos: de Miranda de Ebro a La Puebla de Arganzón

Muy cerquita de Orón está Miranda de Ebro, surgida en tiempos alto medievales para defender, con un castillo alzado en el cerro de La Picota, un estratégico vado del río Ebro, es a partir de los siglos XI y XII, y bajo la influencia del paso del primitivo Camino de Santiago, cuando comienza a tomar cierta relevancia. En el año 1099 Alfonso VI la otorgó un importante título de ser el único paso por el que las mercancías y las personas podían cruzar el Ebro desde la ciudad de Logroño. A la vera de estos fueros y privilegios reales se desarrolló también una de las más grandes juderías de toda la península Ibérica.

La población de Miranda de Ebro a lo largo de sus dos emblemáticos barrios separados por el río Aquende y Allende, tiene como máximos exponentes el puente de Carlos III, levantado en 1777 sobre el anterior medieval, el Ayuntamiento y las iglesias de San Juan, Santa María de Altamira y San Nicolás con ábside románico.

 

Miranda de Ebro

Ayuntamiento de Miranda de Ebro. Fuente

Para llegar hasta el Condado de Treviño salimos de Miranda con dirección a Vitoria. El recorrido comienza unos kilómetros antes de llegar a La Puebla de Arganzón, por el camino que una vez atraviesas Pangua se encara hacia la ermita de San Formerio. Desde este increíble centro de culto contemplamos una espectacular vista de toda la comarca: una pequeña y boscosa región regada por el río Ayuda y sus afluentes. A nuestros pies vemos como se distribuyen dispersos en un accidentado relieve de cerros, lomas, hoyadas, valles, altonazos, picachos, llanos y secarrales. Y como en un mosaico, los cerca de cuarenta lugares habitados con los que cuenta el Condado.

Nuevamente en la autovía, alcanzamos La Puebla de Arganzón, situada próxima a Treviño, a las orillas del río Zadorra, esta villa, a la que Alfonso VIII concedió un fuero de sesenta y tres leyes, es una encrucijada secular de caminos. A lo largo del eje longitudinal de su modélico trazado medieval aparecen los diferentes elementos de su rico patrimonio arquitectónico. Entre otros destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, edificio tardogótico de tres naves que conserva en su interior un suntuoso retablo renacentista de 1535 que pertenece a la escuela castellana de Gaspar de Tordesillas. Fuera de la hoy desaparecida muralla encontramos un edificio relacionado con la Ruta Jacobea: el hospital de Santiago.

 

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