Calatayud, Territorio mudéjar

Calatayud y sus alrededores disponen de unos atractivos turísticos difícilmente repetibles. Calatayud es territorio mudéjar, pero también mucho más: paisaje, hoces, sierras, barrancos, ríos, balnearios, el Monasterio de Piedra, gastronomía… y todo ello unido al vino, ya que en 1989 llega la Denominación de Origen Calatayud.

Foto: Restaurante Bílbilis

Foto: Restaurante Bílbilis

La historia de Calatayud se remonta a la fundación de la romana Bílbilis cuyo yacimiento, a pocos kilómetros de la ciudad, es una interesante visita. De época islámica, es el Castillo de Ayud, del que deriva su nombre. La presencia musulmana se mantuvo visible durante siglos en excelentes obras de arte mudéjar. Buen ejemplo de ello son: las iglesias de San Andrés, San Pedro de los Francos y Nuestra Señora de la Peña, así como las colegiatas de Santa María y del Santo Sepulcro. La iglesia de San Juan el Real conserva unas pechinas pintadas por un joven Goya. Un completísimo conjunto artístico y patrimonial que nos permiten darle la denominación de “Calatayud, Territorio mudéjar”.

Resulta evocador recorrer las calles de la antigua judería de Calatayud: angostas, sinuosas y con todo su sabor medieval. La sinagoga, con sus dos accesos para hombres y mujeres, es un auténtico regalo para los amantes de esta cultura.

Pero la riqueza de Calatayud se descubre también paseando pos sus calles. Desde los palacios del siglo XVI y anteriores, hasta edificaciones civiles como la Casa Consistorial, el palacio del Barón de Warsage, Sesé, Erlueta, Pujadas o la mismísima Plaza de España. No olvidemos tampoco las puertas de la muralla como la de Terrer o la de Zaragoza.

Restaurante Bílbilis

Restaurante Bílbilis

Por supuesto, merece una mención especial también su gastronomía, que podremos degustar, por ejemplo, en el Restaurante Bílbilis. El establecimiento dispone de menú diario, carta y amplia variedad de vinos y combina a la perfección la cocina moderna con la tradicional. El resultado, unos deliciosos platos que serán la guinda perfecta a tu visita a la ciudad de Calatayud.

La Comunidad de Calatayud, Territorio Mudéjar

Volviendo a la arquitectura y a los monumentos mudéjares, de bellísima decoración interior y exterior, éstos nos sorprenden en muchas localidades de la zona, por lo que el calificativo de “Calatayud, Territorio mudéjar” puede extenderse a toda la comarca. De entre ellas, en esta ocasión, mencionaremos solo algunas.

Por el río Ribota destaca Torralba de Ribota, cuya iglesia de San Félix es uno de los mejores exponentes del mudéjar en estas tierras.

La iglesia de Santa Tecla, en Cervera de la Cañada, posee en su interior una de las principales joyas arquitectónicas del mudéjar: decoración de yeserías y lacerías que juegan con las luces y el claroscuro y Villarroya de la Sierra, con sus iglesias-fortaleza y la iglesia y Torre de Aniñón.

En el Valle del Aranda descubriremos el castillo de Mesones de Isuela, una espectacular fortaleza y unos de los más importantes de Aragón. En su interior, se encuentra el artesonado de madera de la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles. Esta bellísima pieza, formada por pequeñas tablas policromadas y con figuras bien puede considerarse obra señera del mudéjar aragonés.

Son una delicia las yeserías de tradición mudéjar del interior de la iglesia de Brea de Aragón.

En Illueca, el palacio de Papa Luna es también visita imprescindible. Éste se alza coronando el casco urbano sobre un espolón rocoso. Ahí nació y creció el que después sería el papa Benedicto XIII. Su estructura inicial pertenece al siglo XIV, con esa influencia italiana que tanto condicionó el estilo renacentista aragonés. En el interior, admiraremos su decoración de yeserías barroco-mudéjares y sus valiosos artesonados. Especialmente destacable es la magnífica decoración de la Sala Dorada, de las escaleras, de la Sala de los Arcos y de la capilla.

Siguiendo el río Jiloca encontraremos las iglesias de Maluenda, Velilla de Jiloca y Morata de Jiloca. Junto al río Jalón se alzan las bellas torres de Ateca, La Almunia, Lumpiaque, Urrea de Jalón o Ricla, e iglesias como la de Épila, Belmonte de Gracián o el magnífico enclave mudéjar de Tobed con su iglesia de Santa María.

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