Un paseo por la Bahía de Santander

La Bahía de Santander representa el mayor estuario del norte peninsular, llegando a concentrar en su extensión gran parte de la población de la zona. A pesar de que el paso del tiempo ha influido en la reducción de la superficie original casi a la mitad, continúa manteniendo intacta su imponente belleza. No en vano, está considerada una de las más bonitas del mundo.

A través de un paseo por la bahía, podrás conocer numerosos puntos de interés y gran parte de la arquitectura representativa, además de observar la diversidad de su fauna y su flora.

Bahía de Santander. Foto: jmghera

Bahía de Santander. Foto: jmghera

En el recorrido se aúnan pasado, presente y futuro. Tú también puedes ser testigo, visitando lugares como el Centro de Arte Botín, los Jardines Pereda, la Grúa de Piedra, construida entre 1896 y 1900 por Sheldon y Gerdtzen, el Palacete del Embarcadero, antigua aduana de la ciudad, el atracadero junto con las taquillas de Los Reginas, empresa de embarcaciones que, a lo largo de todo el año, realiza excursiones a las poblaciones vecinas de Somo y Pedreña. Vista Pedreña, Peña Cabarga, Somo y la Cordillera Cantábrica cuyas imponentes vistas dejan a todo el mundo sin respiración.

Cualquiera de las visitas a los puntos mencionados son un auténtico placer para los sentidos; por lo que es conveniente implicar, no sólo a la vista, sino también al oído, para que se habitúe al sonido del mar, animándole a fundirse con el medio que le rodea.

Siguiendo con la visita, os recomendamos dirigir una mirada a los monumentos de Los Raqueros, nombre que se daba a los niños de clase baja, prácticamente callejeros, que, para ganarse unas monedas de la clase más alta, se lanzaban al agua haciendo piruetas desde el muelle.
La estatua del poeta José Hierro, madrileño de nacimiento y santanderino de adopción, es otro de los monumentos recomendados.

Proseguimos nuestro paseo hasta encontrarnos con el Club Marítimo, uno de los más prestigiosos de España, así como Puertochico, antiguo puerto pesquero en el que, durante los siglos XIX y XX, se aglutinaba la actividad marítima tradicional.

Si proseguimos con la caminata, llegamos a Castelar, con sus inconfundibles edificios de primera mitad del siglo XX, hasta encontramos con al edificio vanguardista Palacio de Festivales, cuya sala griega se inspiró en un teatro clásico. Este lugar es, desde el año 1985, el mayor foco cultural de toda Cantabria. Al final de la calle, previa cita, se puede visitar de forma gratuita el Planetario, donde se observa una muestra del aparente movimiento del Sol, la Luna, los planetas, los satélites y las estrellas.

En la misma calle encontramos el Centro de Alto Rendimiento de Vela, sede oficial del equipo olímpico español. También, en esta calle, en pleno centro urbano, se encuentra el Dique de Gamazo, toda una joya de la arqueología naval, construido entre los años 1884 y 1908 y restaurado y abierto al público en 2014. Merece la pena visitarlo, mientras realizas una visita a la playa de Los Peligros. Igualmente, no podemos dejar de recomendar el Museo Marítimo del Cantábrico.

Infografía Bahía de Santander

A continuación te planteamos dos posibilidades: seguir a través de la senda peatonal de la playa Los Peligros hasta La Magdalena; o bien realizar el mismo camino por la Avenida Reina Victoria. Que no os engañe su nombre, Los Peligros es una playa familiar, de oleaje marítimo suave, recogida, al abrigo de la bahía. Pone a disposición de todo aquel o aquella que quiera usarla, una pasarela que llega hasta la Península de La Magdalena, cuyo Palacio Real y Caballerizas se puede otear desde el origen del camino.

Si por el contrario, habéis elegido la otra alternativa, tendréis que volver sobre vuestros pasos hasta la curva del Planetario. A continuación, subiendo por la “Cuesta del Gas”, nombre que se le daba a una antigua fábrica de gas, se llega a la cima de la cuesta y, con ésta, a Reina Victoria, avenida que se construyó para conectar la primera playa de El Sardinero con el centro de Santander. Aquí podréis ver un gran número de edificios para los nobles que veraneaban en la región, junto con la realeza, bajo el reinado de Alfonso XIII. Esta cuesta nos ofrece una panorámica maravillosa de la ciudad, así como la oportunidad de divisar a lo lejos Somo, Pedreña, la Cordillera Cantábrica y la playa El Puntal, una lengua de arena que penetra en la bahía. Igualmente, en el camino os encontraréis jardines que deleitarán a vuestros sentidos.

No muy lejos, se encuentra el paseo Pérez Galdós, con sus edificios señoriales y de belleza imponente. Uno de ellos, la Casa Pardo, es en la actualidad propiedad de la familia Botín. En el número 28, encontramos el Hotel Real, construido bajo la forma “palace” en el año 1917 para garantizar que el rey y su corte tuvieran cubiertos sus servicios, pues, desde 1906 el monarca había elegido la capital cántabra como su ciudad de veraneo. Así, llegamos pues a nuestro destino, la Península de la Magdalena.

Si vas a visitar la Bahía de Santander, aquí tienes algunas sugerencias de dónde dormir, dónde comer o qué hacer en los alrededores de Santander.

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