Aibar: una visita al pueblo de los duendes

¿Sabías que a la localidad navarra de Aibar se la conoce popularmente como ‘el pueblo de los duendes’? Si bien los gentilicios oficiales más utilizados para sus habitantes son los de aibareses/a y oibartarrak, lo cierto es que también se les conoce popularmente como ‘duendes’, ya que la tradición les atribuye extraños poderes y sitúa sus orígenes en tiempos remotos.

Plaza de la Virgen de Aibar. Foto: Ayuntamiento de Aibar

Plaza de la Virgen de Aibar. Foto: Ayuntamiento de Aibar

El encanto medieval de la población contribuye a crear este clima casi mágico en torno a Aibar, así como su construcción en forma de atalaya debida a su antigua función defensiva. Sus calles aún conservan el trazado urbanístico medieval: estrechas, empedradas, con sus magníficas casas señoriales, murallas y edificios que nos transportan a épocas pasadas.

Fue su ubicación fronteriza, muy cercana a Aragón, la que condicionó su construcción en forma de bastión defensivo. Y es que la localidad de Aibar se ubica a solo siete kilómetros de la conocida Sangüesa, sobre un cerro de la sierra de Izco, en la Comarca de la Baja Montaña, en la parte oriental central de la Comunidad navarra.

No es de extrañar, por tanto, que se trate de un enclave rebosante de historia. Fue testigo de las cruzadas contra los musulmanes, de épicas y conocidas batallas como la que tuvo lugar en 1451 entre el Príncipe de Viana y su padre Juan II, en su pugna por la sucesión del trono de Navarra. Fruto de dicha batalla, de hecho, recibe su título de “muy leal y fidelísima”, otorgado por Don Carlos en contraprestación al apoyo recibido por Aibar.

Pero la historia de Aibar no se escribe solo a través de guerras. También el amor adquiere una gran importancia en su tradición oral. En ella tiene lugar, por ejemplo, el romance entre el rey Sancho III y la dama doña Sancha, natural de esta localidad. De hecho, el hijo de ambos, Ramiro, acabaría convirtiéndose en rey de Aragón.

De hecho, uno de los monumentos a visitar en Aibar es la casa de doña Sancha, a la que sumaremos otros como el portal de la Hueca y la casa Iziz (ambos parte de la antigua muralla aibaresa), la iglesia románica de San Pedro (en lo alto del cerro y en cuyo interior destaca el Cristo del Amparo, gótico, de dos metros de altura), la plaza de la Virgen (porticada, con bellos arcos, el antiguo ayuntamiento, la argolla con la que antiguamente se encadenaba a los blasfemos y un antiguo lavadero).

Merece la pena también mencionar el mercado medieval que se celebra cada otoño en la localidad, así como el Aula de Energías Renovables, con sede en el antiguo ayuntamiento, y la Casa-museo de los Oficios y la Memoria de Aibar.

En sus alrededores, encontramos además una interesante oferta para los amantes del senderismo. De entre los diferentes senderos de su entorno, resaltaremos los que conducen a la antigua nevera de la Bizkaia y al pozo de las hiedras. También es un lugar ideal para practicar otras disciplinas de turismo activo como rafting, remo, piragüismo, kayak, esquí náutico, ala delta, hípica, pesca, ciclismo de montaña, micología o montañismo.

Interior de Casa Chino, en Aibar, el pueblo de los duendes

Interior de Casa Chino, en Aibar (Navarra)

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